EL RUIDO DE UN TRUENO – Ray Bradbury

—Muy bien —continuó Travis—, digamos que accidentalmente matamos aquí un ratón. Eso significa destruir las futuras familias de este individuo, ¿entiende? —Entiendo. —¡Y todas las familias de las familias de ese individuo! Con sólo un pisotón aniquila usted primero uno, luego una docena, luego mil, un millón, ¡un billón de posibles ratones! —Bueno, ¿y eso…

DOÑA PERFECTA – Benito Pérez Galdós

Dejose caer en el sofá y se cubrió el rostro con las manos. Pepe, acercándose lentamente a ella, observó el angustioso sollozar de su tía y las lágrimas que abundantemente derramaba. A pesar de su convicción no pudo vencer el ligero enternecimiento que se apoderó de él, y sintiéndose cobarde, experimentó cierta pena por lo…

DON QUIJOTE DE LA MANCHA – Miguel de Cervantes Saavedra

CAPÍTULO XVIII De lo que sucedió a don Quijote en el castillo o casa del Caballero del Verde Gabán, con otras cosas extravagantes —Hasta ahora —dijo entre sí don Lorenzo—, no os podré yo juzgar por loco; vamos adelante. Y díjole: —Paréceme que vuesa merced ha cursado las escuelas: ¿qué ciencias ha oído? —La de…

EL DENARIO DEL SUEÑO – Marguerite Yourcenar

Se calló tras aquellas palabras que, sin él saberlo, asimilaban a María con las antiguas diosas favorables a quienes el hombre nunca dejó de rezar. En efecto, el órgano acababa de lanzar, por encima de sus cabezas, su grito ronco, demasiado inesperado para parecer claramente el comienzo de un canto. Un segundo acorde dio la…

LA DAMA DEL ARMIÑO – Antonio Cavanillas de Blas

—¿Por qué hay tan pocas mujeres poetisas, maestro? —le pregunté una vez—. ¿Es verdad que los hombres son más inteligentes que las mujeres? Quedó pensativo un momento, quizá eligiendo las palabras, pues como hombre sabio era parco en ellas. —Mujeres poetisas ha habido siempre, y grandes, como Sapho, griega de Mitilene en la isla de…

REZAR POR MIGUEL ÁNGEL – Christian Gálvez

El nombre de Mikołaj Kopernik todavía revoloteaba en el aire. No era la primera vez que Innocenzo escuchaba hablar del modelo copernicano en los aposentos vaticanos. La posibilidad de que el lugar elegido por Dios para crear una raza a su imagen y semejanza no fuera el centro del universo no le hacía ninguna gracia.…