EL DIARIO SECRETO DE DA VINCI – David Zurdo y Ángel Gutiérrez

Al parecer, Catalina estaba sola. Y únicamente mucho después comprendería cuán cierto era eso. Rasgó el primer sobre, uno cualquiera de los dos, puesto que nada de lo que estaba escrito en ellos indicaba en qué orden debían ser abiertos.

—El orden de los sumandos no altera la suma —murmuró Catalina, recordando sus estudios de matemáticas, todavía mucho más difusos y lejanos en el tiempo que su asignatura de derecho.

En un primer momento creyó que el sobre estaba vacío. Sólo al ponerlo bocabajo y agitarlo sobre la mesa comprobó que no era así. Contenía algo, al fin y al cabo. Algo ciertamente inesperado.

—¡¿Una pieza de puzzle?! —exclamó, cogiéndola entre dos dedos y girándola para observarla en detalle.

Aunque no había mucho que ver: la parte anterior de la pieza tenía algún tipo de símbolo dibujado, una especie de nudo marinero; y, en la trasera, se distinguía un simple fragmento casi borrado de una palabra impresa. Ni lo uno ni lo otro hacía posible identificar la imagen del puzzle al que pertenecía esa pieza. Y aunque no fuera así, ¿qué conclusión podría sacar, qué pista sobre la última voluntad de su abuelo, qué… mensaje?, se preguntó.

El contenido del otro sobre lacrado no resolvió estas dudas, sino que las profundizó, aunque se tratara en parte de objetos más comunes: un ejemplar corriente de La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson, y un tomo de hojas mecanografiadas y encuadernadas seguramente por su propio abuelo, que parecían contener recetas y notas culinarias. Este segundo libro, si es que podía llamársele así, tenía el ostentoso y exótico título de «Códex Romanoff», que un error tipográfico había transformado en «Códex RRomanoff», con dos erres en vez de una. A Catalina le sorprendió descubrir que en este segundo sobre había también una pieza de puzzle, idéntica a la otra.

Puso los cuatro objetos sobre la mesa, unos al lado de los otros, y los observó atentamente. Aunque no llegó a ninguna conclusión satisfactoria. Es más, su atento examen hizo surgir otra pregunta sin respuesta: ¿Por qué la primera pieza de puzzle estaba en un sobre, y los dos libros y la segunda pieza en otro, cuando obviamente habría cabido todo en uno solo? Al final, ¿podría el orden de los sumandos alterar la suma?

—¿Ahora qué? —le preguntó a la habitación vacía.

SINOPSIS

Un arriesgado juego que se inició hace dos mil años y aún no ha concluido: El misterio del linaje de Jesús. La lucha entre Leonardo Da Vinci y los Borgia, la persecución implacable de Robespierre en los tiempos convulsos de la Revolución Francesa, una capilla secreta bajo un castillo normando, una extraña herencia, el eslabón perdido del linaje más sagrado en la historia, la mayor cruz de la cristiandad… Todo ello se mezcla en esta sensacional novela, donde se da una fascinante e inesperada respuesta a un enigma mantenido desde hace dos mil años

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