DON QUIJOTE DE LA MANCHA – Miguel de Cervantes Saavedra

CAPÍTULO XVIII

De lo que sucedió a don Quijote en el castillo o casa del Caballero del Verde Gabán, con otras cosas extravagantes

—Hasta ahora —dijo entre sí don Lorenzo—, no os podré yo juzgar por loco; vamos adelante.

Y díjole:

—Paréceme que vuesa merced ha cursado las escuelas: ¿qué ciencias ha oído?

—La de la caballería andante —respondió don Quijote—, que es tan buena como la de la poesía, y aun dos deditos más.

—No sé qué ciencia sea ésa —replicó don Lorenzo—, y hasta ahora no ha llegado a mi noticia.

—Es una ciencia —replicó don Quijote— que encierra en sí todas o las más ciencias del mundo, a causa que el que la profesa ha de ser jurisperito, y saber las leyes de la justicia distributiva y comutativa, para dar a cada uno lo que es suyo y lo que le conviene; ha de ser teólogo, para saber dar razón de la cristiana ley que profesa, clara y distintamente, adondequiera que le fuere pedido; ha de ser médico y principalmente herbolario, para conocer en mitad de los despoblados y desiertos las yerbas que tienen virtud de sanar las heridas, que no ha de andar el caballero andante a cada triquete buscando quien se las cure; ha de ser astrólogo, para conocer por las estrellas cuántas horas son pasadas de la noche, y en qué parte y en qué clima del mundo se halla; ha de saber las matemáticas, porque a cada paso se le ofrecerá tener necesidad dellas; y, dejando aparte que ha de estar adornado de todas las virtudes teologales y cardinales, decendiendo a otras menudencias, digo que ha de saber nadar como dicen que nadaba el peje Nicolás o Nicolao; ha de saber herrar un caballo y aderezar la silla y el freno; y, volviendo a lo de arriba, ha de guardar la fe a Dios y a su dama; ha de ser casto en los pensamientos, honesto en las palabras, liberal en las obras, valiente en los hechos, sufrido en los trabajos, caritativo con los menesterosos, y, finalmente, mantenedor de la verdad, aunque le cueste la vida el defenderla. De todas estas grandes y mínimas partes se compone un buen caballero andante; porque vea vuesa merced, señor don Lorenzo, si es ciencia mocosa lo que aprende el caballero que la estudia y la profesa, y si se puede igualar a las más estiradas que en los ginasios y escuelas se enseñan.

SINOPSIS

Don Quijote de la Mancha es para muchos la mejor novela jamás escrita en lengua castellana y responsable, a su vez, de un giro en la prosa europea. Desmitificó burlonamente la novela caballeresca haciendo del protagonista de su relato un pobre hidalgo que enloquece con la lectura hasta creerse él mismo un caballero andante. Sin embargo, el contenido de las dos partes de que se componen las aventuras de Don Quijote incluye también reflexiones literarias, sociales y filosóficas que Cervantes introduce en los breves episodios que protagonizan el caballero y su fiel escudero, Sancho Panza. El autor teje, entonces, una dialéctica entre dos formas distintas de pensar: una idealista e imaginativa y otra más práctica y terrenal, que se revuelven hasta que el lector mismo acaba por confundir realidad y ficción.

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