DOÑA PERFECTA – Benito Pérez Galdós

Dejose caer en el sofá y se cubrió el rostro con las manos. Pepe, acercándose lentamente a ella, observó el angustioso sollozar de su tía y las lágrimas que abundantemente derramaba. A pesar de su convicción no pudo vencer el ligero enternecimiento que se apoderó de él, y sintiéndose cobarde, experimentó cierta pena por lo…

DON QUIJOTE DE LA MANCHA – Miguel de Cervantes Saavedra

CAPÍTULO XVIII De lo que sucedió a don Quijote en el castillo o casa del Caballero del Verde Gabán, con otras cosas extravagantes —Hasta ahora —dijo entre sí don Lorenzo—, no os podré yo juzgar por loco; vamos adelante. Y díjole: —Paréceme que vuesa merced ha cursado las escuelas: ¿qué ciencias ha oído? —La de…

EL DENARIO DEL SUEÑO – Marguerite Yourcenar

Se calló tras aquellas palabras que, sin él saberlo, asimilaban a María con las antiguas diosas favorables a quienes el hombre nunca dejó de rezar. En efecto, el órgano acababa de lanzar, por encima de sus cabezas, su grito ronco, demasiado inesperado para parecer claramente el comienzo de un canto. Un segundo acorde dio la…

REZAR POR MIGUEL ÁNGEL – Christian Gálvez

El nombre de Mikołaj Kopernik todavía revoloteaba en el aire. No era la primera vez que Innocenzo escuchaba hablar del modelo copernicano en los aposentos vaticanos. La posibilidad de que el lugar elegido por Dios para crear una raza a su imagen y semejanza no fuera el centro del universo no le hacía ninguna gracia.…

ASESINATO EN EL KIBUTTZ -Batya Gur

Kestenbaum dirigió a Michael una sonrisa traviesa y Michael le sonrió a su vez. –Abro papel de fuera. Veo chocolate tapado con papel de plata original. Después de quitar éste también, sobre superficie de chocolate, donde está escrito Ran, veo línea gris, el resto brillante. Damos un trocito de línea gris a un ratón, muerto…

SOLAR – Ian McEwan

Tanto más tiempo para que Beard, que aún no era un refugiado del cuasi silencioso final de su quinto matrimonio, estudiara a los «genios», como los llamaban los posgraduados. Le atraía el tufo de obsesión, paranoia, insomnio y, sobre todo, patetismo que desprendía aquella correspondencia. Se preguntaba si estaría buscando una versión de sí mismo…